La detección de pobreza energética entre jubilados obliga a activar un plan de choque

Noticia aparecida en el Comercio de Gijón. Por desgracia, la realidad que describe no se circunscribe sólo a la ciudad asturiana y es una realidad que afecta a todo el Estado.

 
La detección de pobreza energética entre jubilados obliga a activar un plan de choque
CHELO TUYA | GIJÓN 14/19/2014. elcomercio.es
anciana gijonUna mujer mayor espera sentada en un banco; en Gijón, viven 65.607 personas mayores de 65, de las que la mayoría, 38.693, son mujeres. / E. C.

• La Fundación Municipal de Servicios Sociales ultima una serie de medidas para evitar que los mayores de 65 años pasen necesidades
• Salud alerta del aumento de casos de desnutrición y dolencias respiratorias entre el colectivo pensionista

Viven de una pensión de jubilación. En algunos casos, da para que de la paga subsistan, también, hijos y nietos. En otros, es tan pequeña que a duras penas sirve para abastecer al titular de la nómina. En ambos ejemplos, la crisis les ha obligado a recortar gastos. Tanto que, incluso han prescindido de alimentos básicos o han dejado de utilizar la calefacción y el agua caliente. Lo que ha redundado en problemas de desnutrición y enfermedades respiratorias.

Esa es una de las situaciones que ha desvelado el censo de mayores que está realizando la Fundación Municipal de Servicios Sociales. El documento, hecho con visitas domiciliarias a los gijoneses de más de 65 años, cuenta también con el apoyo de profesionales de la red sanitaria pública de la ciudad. Han sido ellos quienes «alertaron del incremento de problemas de desnutrición y dolencias respiratorias entre los mayores».

Así lo asegura la concejala de Bienestar Social, también presidenta de la Fundación Municipal de Servicios Sociales. «Hemos hablado con médicos que nos han dicho que tienen muchos casos de pacientes mayores con problemas de nutrición. No se alimentan como deberían. Algunos, por la edad; otros, por falta de recursos económicos», aseguró.

La precariedad económica está detrás, explicó la concejala, «del aumento de casos de enfermedades respiratorias detectado». Se trata de pacientes mayores que se ponen enfermos «por no utilizar la calefacción o el agua caliente, ya que el coste de la energía se ha disparado».

Con esos datos, la Fundación Municipal ultima un plan de choque que tiene como objetivo actuar sobre esta población mayor que está en riesgo de exclusión. En palabras de Eva Illán, «queremos actuar de inmediato, porque estamos ante un sector de la sociedad que no llega a los servicios sociales. Porque nunca pensó que tendría que utilizarlos y no conoce cómo funcionan».

Comida y café

Una población que ve cómo la pensión «no ha crecido, pero sí los gastos», recuerda la concejala, quien apunta a que «en Asturias la media de pensiones es muy alta, pero eso no significa que todos los jubilados ganen mucho dinero. Son muchos los que tienen pocos ingresos».

Tan pocos que las entidades sociales ya se encuentran con casos «de mayores que vienen a comer a nuestros centros de día, o a tomar el café, o pasar la tarde», señala el director de programas de la Fundación Siloé. Para Pablo Puente, «es extraordinario encontrarnos a personas mayores en centros de día como el nuestro, de Siloé, porque son para personas sin recursos y con daños añadido. Pero, lo cierto es que están llegando».

Eva Illán asegura que el plan de choque que prepara el Consistorio «nace desde una perspectiva de justicia social: los mayores han levantado lo que ahora disfrutamos. Lo mínimo es devolvérselo».

EL BBVA cobra 7,26 euros para extender un certificado que se exige a los solicitantes del RMI

Aurora lleva cuatro años en paro. No recibe ningún tipo de subsidio. Ahora está tramitando su solicitud de la Renta Mínima de Inserción (RMI) para poder percibir los 426 euros de dicha ayuda. Está recopilando toda la documentación que le solicita su trabajadora social para poder presentar la solicitud. Entre los papeles requeridos se le exige un certificado dado por la entidad bancaria en que consta que tiene una cuenta corriente con el saldo actual. Aurora acude a su sucursal del BBVA y solicita dicho certificado, explicando cual es su objeto: solicitar el RMI. El director de la sucursal le dice que extender el certificado cuesta seis euros más su correspondiente IVA, en total siete euros con veintiséis céntimos. No importa que Aurora solicite precisamente el RMI por carecer de cualquier ingreso, no importa de dónde sacará Aurora el dinero para poder pagarlo (su cuenta tiene una ridícula cantidad embargada a la que no puede acceder), no importa que para Aurora esos siete euros con veintiséis céntimos sea una cantidad inaccesible. Aurora necesita el certificado. El BBVA se lo cobra sin contemplaciones. En la parte inferior está el documento de cobro. No hacen falta añadir calificativos para esta forma de actuar del BBVA. Eso, se lo dejamos a usted, estimado/a lector/a.

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